Lista la operación Mbappé

El Madrid ya tiene los mecanismos preparados para la Operación Mbappé. Se acerca el momento de la verdad. La estrategia trazada ha funcionado. La estrella (22 años) termina contrato con el PSG en 2022 y aún no ha renovado. Que siga siendo así hasta junio es fundamental, aunque la llegada de Pochettino añada suspense a la situación; su fichaje está revitalizando el proyecto parisino. Pero el Madrid confía en que Mbappé cumpla con su palabra y espere… Ya en junio, todo dependerá de la negociación con el PSG.

Al Madrid le cuadran todas las variables económicas. Lo hacen, incluso, con los números actuales de crisis, en los que los ingresos han caído un 25%, en dos años hasta los 617 millones actuales. Cuenta el club con hacer caja con varios jugadores en el próximo verano y obtener entre 100 y 150 millones. Son los Isco, Ceballos, Bale, Jovic, Marcelo o Brahim. El resto de la operación se financiará con un crédito. Las cuentas del club siguen pareciendo lo suficientemente solventes a ojos de los bancos como para que sigan fiando dinero. Prueba de ello es la póliza actual de 328 millones de euros que está concedida para esta campaña y que permitiría al Madrid, en último caso, hacer frente a pagos imprevistos.

Además, cuenta el club con que en la próxima temporada, ya con público en los estadios, los ingresos vuelvan a su nivel normal y que suban hasta los 800 millones.

Todavía es una incógnita el precio de Mbappé. Todo queda a expensas de la negociación con el PSG que siempre será de cara con el club parisino. Florentino Pérez ha cuidado mucho las formas con los propietarios cataríes, no dudando para sacar algún comunicado negando supuestas negociaciones con Neymar o el propio Mbappé en el pasado, precisamente para encontrar su mejor disposición llegado el momento justo. Y éste ha llegado.

En el peor de los escenarios se calcula que el PSG podría buscar un precio simbólico por Mbappé que igualase, al menos, la cifra récord de 222 millones que se pagó por Neymar. En el mejor de los casos, quedando Mbappé libre un año después, el Madrid aspira a fijar un precio que se ajuste al mercado y que este ronde los 150 millones. De cualquier manera hay que recordar que si se pagaran 200 millones por Mbappé y este firmara por cinco años, esa operación se amortizaría en cada uno de los años de su contrato y la entidad blanca (en este supuesto de los 200 millones y los cinco años) sólo computaría en sus cuentas 40 millones de gasto en cada ejercicio… Una cantidad asumible para el club.

El sueldo no es un obstáculo

Otra cuestión es cómo encajar el sueldo de Mbappé en la masa salarial de la entidad. En este sentido, el club ha sido meticuloso en los últimos años para no acercarse al coeficiente límite que recomienda la ECA, según el cual los gastos totales de personal no deben superar el 70% de los ingresos ordinarios. En el Madrid, este rango se ha venido manteniendo en torno al 50% en la última década. Pero la crisis ha hecho que se dispare hasta el 72% (eso reduce mucho el margen) esta temporada: en la 2020-21 (la actual) los sueldos totales que paga el Madrid son de 448 millones (a los más de 770 empleados que tiene) y los ingresos de 617.

Con respeto al encaje de Mbappé (que cobrará 21 millones netos, lo mismo que cobra en el PSG) se barajan varios escenarios. Por un lado, simplemente, que las salidas de jugadores como Bale o Isco crearán ese hueco para el salario de la estrella. El galés cobra 15 millones netos e Isco, siete. Incluso se tiene en perspectiva que a hombres como Modric (nueve netos) o Ramos (12) no les queda mucho en la entidad… Pero más allá de cualquier circunstancia individual, se cuenta con la vuelta a los ingresos prepandemia (que volverán a acercarse a los 800 millones) a partir de la próxima temporada, y con que, por lo tanto, el margen del coeficiente ECA se ampliará. Pagar a Mbappé tampoco es un problema.

A cuentas con la rebaja salarial

Por último, se entiende en el seno del Madrid que la operación del fichaje del francés debe quedar apartada de cualquier futura negociación de una rebaja salarial de la plantilla por los efetos económicos derivados de la pandemia. No en vano, razonan, esa operación por el fichaje de Mbappé se desencadenará ya la próxima temporada, en la que se espera que el público por fin pueda volver a los estadios y los ingresos se estabilicen. Más aún, la estrategia del Madrid para poder competir con los clubes-estado y las entidades en manos de capital americano o chino es precisamente la contratación de ese jugador franquicia. Mbappé, con el que el Madrid volverá a dar un salto cualitativo en la escena internacional como sucedió con el Madrid Galáctico.

La ‘FeliZidane’ que no cesa

Su sonrisa ha sacado al Madrid de más de un apuro y su guía ha llevado al club a 11 títulos desde que hace justo cinco años le dieron por primera vez las llaves del banquillo blanco. La era Zidane, sólo intercalada por esos ocho meses de Lopetegui y Solari, cumple un lustro. «No me veo como el Sir Alex Ferguson del Real Madrid», aseguró hace poco. Su filosofía es puro carpe diem. «Disfruto cada día, soy un privilegiado».

Quizá ese modo de vivir y su confianza en una ayuda superior («Sé que no soy una persona normal, hay una estrella ahí arriba que me protege», le confesó una vez al periodista Frédéric Hermel en una charla que este relata en su libro Zidane) le ha llevado a sobrevivir en estos cinco años a varios matchballs en contra y al merodeo inquietante de las figuras de Mourinho y Pochettino. Ahora tiene al Madrid entrando en 2021 vivo en todo: Liga, Champions, Copa y con la Supercopa del España, el primer título en juego y que defiende como vigente campeón, a diez días vista…

Un aterrizaje abrupto

No estaba planificado así pero Zidane decidió acelerar abruptamente su deseo de entrenar al Real Madrid. Venía de pasar frío en un 2-2 ante La Roda en Segunda B a verse, el 4 de enero de 2016, ante los flashes. Benítez salía por una puerta del Bernabéu y por otra llegaba Zizou en medio de un ambiente enrarecido, con un 0-4 en el Clásico y gritos de «¡Florentino, dimisión!». El marsellés parecía un kit de primeros auxilios para frenar una hemorragia arterial y terminó, cuatro meses después, levantando la Undécima en Milán. De la depresión a la euforia.

Más ‘Orejonas’. La 2016-17 pasó a ser la temporada perfecta en términos zidanianos, al menos hasta el momento. Un doblete Liga y Champions (la Duodécima en Cardiff donde desarticuló a la Juventus) quemando el queroseno que le proporcionó su invención de una fulgurante Unidad B (James, Morata, Kovacic, Danilo…) y que ahora está intentando revivir en 2021 con Asensio, Lucas Vázquez y Nacho, entre otros.

Mientra sus críticos le acusaban de tener flor, como si los trofeos se fueran amontonando por arte de magia, Zizou fue lidiando con los avatares de la BBC y ganándole eliminatorias a entrenadores tan reconocidos como Klopp, Simeone, Allegri, su ‘maestro’ Ancelotti (el marsellés fue el segundo de Carletto en la Décima), Heynckes y en Liga supo doblegar también al Cholo y a Luis Enrique.

Cristiano y Bale han sido dos nombres de mucho calado en Zidane, por diferentes motivos. La final contra el Liverpool generó un antes y un después y dejó la situación de vestuario más compleja de todas las que ha tenido que afrontar Zizou. Sin su bestia goleadora, Cristiano, y viendo qué hacer con Bale. La fractura con el galés se hizo irreparable tras aquella final y sacó tanto de quicio a su técnico que Zidane perdió su engrasada cintura ante los micrófonos y dejó una frase para la historia en la pretemporada de 2019, cuando Gareth amagó con irse a China. «Mejor hoy que mañana», fue la respuesta lapidatoria. Un pulso que está ahora mismo en stand-byBale tiene en teoría que volver el próximo verano a Madrid una vez finalice su cesión en el Tottenham… si Zidane lo permite.

La secuela… con Raúl de fondo

Esa filosofía de una perenne serenidad se vino abajo tras la Decimotercera y sólo cuatro días después anunció que se iba, acompañado en Valdebebas por un Florentino cabizbajo y escudándose en el que el equipo necesitaba «nuevos métodos».

La cinta salta en este momento al 11 de marzo de 2019. El tono mortecino del adiós daba paso en apenas 284 días a un regreso a todo color. «Me llamó el presidente y estoy aquí porque le quiero a él y al club». Una imagen de aquella presentación que puede contener un curioso guiño ahora en clave futura. Dos puestos a la derecha del técnico asistió al acto Raúl. El heredero. Así ve el club al mítico Siete, como el hombre destinado a recoger el testigo de Zidane algún día.

Una bendición del cielo

Eso será en todo caso más adelante, porque mientras tanto Zidane defiende la Liga 2019-20, la Liga del Coronavirus como la definió Ramos, donde Zizou fue el mejor estratega. Su vuelta del parón fue una dictadura (diez victorias y un empate ya con el título ganado) y ahora tendrá que ingeniárselas para remontarle al Atleti.

En estos cinco años, Zizou ha sido el entrenador en 234 partidos del Madrid (157 triunfos, 45 empates, 32 derrotas) en los que ha empleado 76 futbolistas distintos. «Una bendición del cielo», como le proclamó Florentino Pérez en la celebración de la Supercopa de España, hace justo un año. Una bendición que dura cinco años.

Benzema explica su ‘espaldinha’: «Yo veo el fútbol así…»

Karim Benzema fue el gran protagonista del triunfo del Real Madrid ante el Athletic en Valdebebas por tres goles a uno. El delantero francés marcó un doblete para dar la victoria a los suyos y, además, dejó un gesto técnico que ya se ha viralizado. Recibió un balón por alto en el centro del campo y, rodeado de futbolistas visitantes, decidió golpear el esférico con la espalda para ceder para un compañero y que continuara la jugada de peligro. Tras el partido, valoró la jugada: «Yo veo el fútbol así, lo hago si es necesario. No voy a decir que trabajo eso».

Buen momento: «Era un partido importante en casa. El día de Champions ya estábamos por el buen camino porque defendimos y atacamos como equipo. A este nivel salen las cosas bien».

Dureza del Athletic: «Ellos también juegan bien y se meten atrás. Ha sido difícil romper su bloqueo en defensa. Ha sido un partido de paciencia».

La ‘espaldinha’: «Es una acción que… yo veo el fútbol así. Lo hago si es necesario. No voy a decir que trabajo eso».

Remates de cabeza: «Lo trabajo en los entrenamientos. Un delantero tiene que meter con todo. Es bueno para mí y para el equipo».

Físico del equipo: «Estamos bien físicamente. Hay muchos jugadores. Trabajamos poco porque hay mucho partido. Lo más importante es la cabeza y la mentalidad».